El visitante que tenga la oportunidad de disfrutar de este recorrido será testigo no solo de bellos e imponentes lugares construidos en las entrañas de los domos salinos, sino además de toda la gran historia que la sal guarda y del poder económico que ella representaba para el pueblo Mhuysqa a tal punto que se le llamaba “El Oro Blanco”.

Las legendarias historias en torno a la sal como medio de trueque fascinan al visitante, experiencia unida al diseño artístico de la catedral en Zipaquirá y la mina en Nemocón.