Nada más enriquecedor que vivir un territorio como el altiplano cundiboyacense a través de la mirada de su cultura viva: La Mhuysqa, pues de su mano podrás ver cosas que a simple vista pasarían desapercibidas y comprender legendarias historias que en manos de un narrador normal quedarían desprovistas de magia, así que alista tus sentidos pues no solo verás lugares sino que los recorrerás, los vivirás y sentirás que forman parte de tu propia experiencia.

La belleza del cuerpo de agua y la majestuosidad del entorno producen a partir del simple contacto visual con la laguna de Guatavita, sede de las narraciones tradicionales de la leyenda, una sensación de libertad, de paz total, de compenetración con la Madre Tierra y genera la necesidad de ir más allá hasta encontrar el sentido profundo de El Dorado.